La cremación es un asunto sobre el cual la Biblia no habla específicamente. Es interesante notar, de todos modos, que la gente a través de los tiempos bíblicos trató al cuerpo humano con gran respeto, y a menudo mostró profunda inquietud sobre la disposición de los restos luego de la muerte (ver por ejemplo en Génesis 49:29-31) El acto de embalsamar fue practicado tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo (Génesis 50:26; Marcos 16:1), y era considerado una gran desgracia no tener un entierro apropiado (1º Samuel 31:9-13; 2º Samuel 2:4-6; Eclesiastés 6:3).
La Biblia habla de la muerte como un sueño, se refiere a resurrecciones, el alma y el espíritu en la muerte, y la inmortalidad.
UN SUEÑO: En Juan 11:11-14 Jesús compara la muerte con un sueño. “Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle. Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, sanará. Pero Jesús decía esto de la muerte de Lázaro; y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño. Entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto.” La Biblia compara la muerte con un sueño más de 50 veces.