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¿Qué es Halloween y como se relaciona con el Día de los Muertos? ¿Deberían los cristianos celebrar estas fiestas?

Collection of pumpkins

El Día de los Muertos es una festividad que se celebra el 1 y 2 de noviembre en toda Latinoamérica. Esta celebración tiene su origen en una tradición indígena en la que las almas o los espíritus de los difuntos regresan al mundo de los vivos para comunicarse con sus familiares. Más tarde, la iglesia católica incorporó esta tradición a sus doctrinas sobre la inmortalidad del alma y la comunión de los santos. La doctrina de la inmortalidad del alma afirma que el alma del difunto no muere, sino continúa viviendo en el cielo, el infierno o el purgatorio. La doctrina de la comunión de los santos sostiene que los santos poseen méritos adicionales que pueden compartir con los vivos y los difuntos. Según estas creencias, los santos pueden ayudar a los vivos y a las almas de los difuntos a escapar del infierno y del purgatorio y entrar en el cielo. Hoy en día, la celebración del Día de los Muertos incorpora tanto tradiciones indígenas como estas tradiciones católicas.

Para celebrar este día, en algunas culturas, los familiares y seres queridos del difunto preparan caminos de pétalos cempasúchil para guiar al ánima al altar familiar. También preparan la comida favorita del difunto y limpian y decoran su tumba. Los habitantes del pueblo se disfrazan y celebran el regreso de los espíritus con desfiles. Además de estas actividades básicas, con el tiempo se han incorporado muchas otras, que varían según la región y la cultura.

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Halloween es una celebración bastante similar al Día de los Muertos, que se celebra en Norteamérica la noche del 31 de octubre. Originalmente, Halloween se celebraba con regalos de fruta y con disfraces para confundir a los espíritus malos. Actualmente, la tradición incluye pedir dulces de puerta en puerta, decoraciones en los jardines, productos temáticos de fantasmas en los supermercados y fiestas de disfraces.

La palabra Halloween proviene de una festividad histórica llamada All Hallows Day, conocido en español como Día de Todos los Santos. El Día de Todos los Santos se celebra el 1 de noviembre. Los druidas celtas de Inglaterra lo veneraban como la fiesta más importante del año y destacaban ese día como el momento en que los espíritus de los difuntos se comunicaban con los vivos. Al igual que el Día de los Muertos, la iglesia católica incorporó estas creencias paganas a sus propias doctrinas, y lo que se celebra hoy en Europa y en Norteamérica es una mezcla de las tradiciones cristianas y paganas.

Woman next to a question mark

Entonces surge la pregunta ¿deberían los cristianos celebrar estas dos fiestas u otras similares?

Miremos más profundamente lo que celebran estas dos fiestas. Las dos fiestas se centran en las visitas de los difuntos a los vivos. Nuestra primera pregunta sería entonces ¿pueden los muertos visitar a los vivos? La Biblia dice claramente en Eclesiastés que “los muertos no saben nada” (Eclesiastés 9:5). Y continúa diciendo, “También mueren con ellos sus amores, sus odios y sus envidias, y jamás vuelven a participar en nada de lo que se hace bajo el sol” (Eclesiastés 9:6). Aquí vemos que los difuntos no pueden visitar a los vivos porque ya han dejado de existir.

Pero esto no significa que la muerte es el final de la historia. ¡Los muertos resucitarán algún día cuando venga Jesús de nuevo! Daniel dice, “Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua” (Daniel 12:2). Algún día volverán a vivir, pero ahora están en la tumba esperando ese gran acontecimiento.

Entonces si no son los difuntos quienes vienen a visitarnos, ¿quiénes son? Algunas personas dicen que han recibido la visita de algún tipo de espíritu. Algunos de estos encuentros han resultado muy aterradores. ¿De dónde vienen estos espíritus? Pablo dice que, “…el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia…” (2 Corintios 11:14).

Solo hay dos poderes espirituales: Dios y todos sus ministros de luz o Satanás con todos sus ángeles caídos, conocidos como demonios. Dios ha declarado claramente que los difuntos no pueden comunicarse con nosotros. Están en la tumba esperando la resurrección. Por lo tanto, si hay apariciones sobrenaturales con ciertos espíritus que pretenden ser almas de seres queridos fallecidos, sabemos que no provienen de Dios. Esto nos trae a la única conclusión: estas apariciones son Satanás y sus ministros, los ángeles caídos (demonios) disfrazados de seres queridos fallecidos para engañarnos. Pablo reconoció este hecho al escribir que no luchamos contra carne ni sangre “…sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6: 12).

Por esta razón es tan peligrosa la práctica de hechicería y el trabajo de los médiums. No se trata de seres queridos difuntos que vienen a visitarnos, saludarnos y ayudarnos. ¡No! Más bien, se trata de Satanás y de sus demonios tratando de engañarnos y eventualmente destruirnos. Pedro dice, “…[su] adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8).

Reconozcamos, pues, que nuestra lucha es contra Satanás y contra sus ángeles. Pero Dios no nos ha dejado solos en la lucha. “Revístanse de toda la armadura de Dios, para que puedan hacer frente a las asechanzas del diablo” (Efesios 6:11). Dios no nos ha dejado sin socorro. Nos da armadura para luchar contra el enemigo. Dios nos dice que tomemos el cinturón de la verdad, la coraza de la justicia, el casco de la salvación y la espada del espíritu que es la palabra de Dios (Efesios 6:14-17). Pero el pasaje enfatiza el escudo de la fe. “Y sobre todo, ármense con el escudo de la fe con que podrán apagar todos los dardos de fuego del maligno” (Efesios 6:16).

Aunque parezca inofensivo jugar con demonios y espíritus malignos en Halloween o en el Día de los Muertos nos puede causar daño incalculable. La próxima vez, en lugar de salir a comprar un disfraz de Halloween, elige tomar el escudo de la fe en Jesús, para que estés protegido de todas las trampas del diablo.

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