
La Biblia dice, “El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche… Después de haber subido, y partido el pan y comido, habló largamente hasta el alba; y así salió... Nosotros, adelantándonos a embarcarnos, navegamos a Asón para recoger allí a Pablo, ya que así lo había determinado, queriendo él ir por tierra” (Hechos 20:7, 11, 13).
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El apóstol Pablo se dirigía a Jerusalén. Su barco hizo escala en Troas y, mientras esperaba a que zarpara, reunió a sus conversos y celebró una reunión. Predicó hasta después de medianoche y luego cenó con ellos.
Aquí no se menciona nada sobre la celebración de un servicio religioso el primer día para indicar que este domingo se guardaba como día de reposo. Cuando Pablo celebró una reunión en Mileto el miércoles siguiente (Hechos 20:14-18), ese servicio no santificó el miércoles, y ningún cristiano guarda el miércoles por esa razón.
En Hechos 2:46, 47, encontramos a los discípulos partiendo el pan todos los días, pero eso no convierte cada día en sábado. Incluso si el partir el pan esa noche fuera un servicio de Santa Cena, Jesús lo instituyó un jueves por la noche. Si el servicio de Santa Cena santifica un día, ¿por qué no observamos el jueves como sábado? Además, la Santa Cena no se relaciona con la resurrección de Cristo, sino que se refiere a su muerte y segunda venida. “Por lo tanto, siempre que coman este pan, y beban esta copa, proclaman la muerte del Señor, hasta que él venga” (1 Corintios 11:26, RVC).
Es evidente que en este texto no se instituyó la observancia del domingo. Todas las instituciones incorporadas al nuevo pacto fueron dadas antes de la muerte de Cristo, ninguna después de su resurrección. Su último testamento fue sellado con su sangre y no incluía el culto del primer día en conmemoración de su resurrección.
En conclusión, este pasaje de Hechos 20 que menciona el domingo, el primer día de la semana, no indica que los discípulos descuidaran el séptimo día para comenzar a observar el primer día. Ningún cambio durante la época de la iglesia primitiva, ni ningún cambio desde entonces, ha trasladado el sábado del séptimo día a otro día de la semana. Dios todavía nos promete una bendición especial si escuchamos su Palabra y le adoramos en el día de reposo, tal y como lo instituyó en la creación.