
Gamaliel fue un fariseo influyente y un experto de la ley en la religión judía durante los días de la iglesia apostólica. También fue un miembro clave del máximo consejo judío llamado el Sanedrín.
Gamaliel también fue mentor y maestro de Saulo, antes de que este se convirtiera y cambiara su nombre por el de Pablo. El nombre Gamaliel significa “Dios es mi galardón o mi recompensa”.
A Gamaliel se le recuerda principalmente por haber intervenido y defendido a Pedro y a los demás apóstoles ante el concilio judío que pretendía matarlos (Hechos 5:34).
El Sanedrín había ordenado a los apóstoles que no predicaran en el nombre de Jesús (Hechos 4:18). Pero continuaron predicando, enseñando e incluso realizando milagros en el nombre de Jesús. De hecho, leemos en Hechos 5:12-16 que la iglesia cristiana primitiva creció en número y experimentó un gran éxito.
Esto no les cayó bien al sumo sacerdote ni al grupo de judíos llamados saduceos. Por lo tanto, arrojaron a los apóstoles a la prisión. Sin embargo, esa misma noche, el ángel de Dios entró en la prisión, liberó a los apóstoles y les ordenó que volvieran al templo a predicar (Hechos 5:19).
Por la mañana, el sumo sacerdote convocó el concejo para tratar el asunto, pero pronto descubrió que los apóstoles ya no estaban en la prisión, en cambio, habían vuelto al templo y predicaban en el nombre de Jesús. Así que, el concejo propuso matarlos. Fue entonces cuando intervino Gamaliel.
Leamos el relato directamente de la Biblia:
“Entonces Gamaliel, un fariseo que era doctor de la ley y a quien todo el pueblo respetaba, se levantó ante el concilio y ordenó que sacaran por un momento a los apóstoles; luego dijo: ‘Varones israelitas, piensen bien en lo que van a hacer con estos hombres. Hace ya algún tiempo, se levantó Teudas, quien se jactaba de ser alguien, y logró que se le uniera un grupo como de cuatrocientos hombres; pero lo mataron, y todos los que lo seguían fueron dispersados y exterminados. Después, cuando se hizo el censo, se levantó Judas el galileo y logró que muchos del pueblo lo siguieran. Pero también lo mataron, y todos los que lo seguían fueron dispersados. Por eso les digo ahora: Olvídense de estos hombres. Déjenlos. Porque si esto que hacen es de carácter humano, se desvanecerá; pero si es de Dios, no lo podrán destruir. ¡No vaya a ser que ustedes se encuentren luchando contra Dios!’” (Hechos 5:34-39).
Oponer a un Sanedrín tan asesino era peligroso. Requería tacto, razonamiento, conocimiento y sabiduría. Entonces, ¿cómo lo hizo Gamaliel? Analicemos algunas de sus características y ciertas decisiones que tomó que le permitieron proteger con éxito a los apóstoles:
Pablo dice que fue alumno de Gamaliel. Dijo de sí mismo, “Yo soy judío. Nací en Tarso de Cilicia, pero me criaron en esta ciudad, donde Gamaliel me instruyó con total apego a la ley de nuestros antepasados” (Hechos 22:3).
En las cartas de Pablo vemos que era una persona muy culta. Pedro también da testimonio de ello en 2 Pedro 3:16, e incluso Festo atestigua su excepcional formación (Hechos 26:34).
Los escritos de Pablo demuestran un profundo conocimiento de las profecías del Antiguo Testamento, especialmente las relacionadas con Jesús. Explica el tema de la ley y la gracia como ningún otro escritor. Gamaliel, como instructor de Pablo, desempeñó un papel fundamental en el dominio que Pablo adquirió de estos temas.
En Gamaliel, vemos importancia de dejarse guiar por el Espíritu Santo. Gamaliel estaba abierto a la influencia del Espíritu Santo, a pesar de ser un fariseo entre otros fariseos que querían matar a los apóstoles.
De él también aprendemos la importancia de mantenernos firmes. Sus esfuerzos decididos por defender la verdad preservaron a la iglesia primitiva. No debemos vacilar a la hora de defender aquello que consideramos correcto, incluso cuando enfrentamos oposición.
También debemos equiparnos con conocimiento. Al defender la verdad, hemos de ser sabios, estar bien informados y ser convincentes. Y, más allá de poseer conocimientos, debemos presentar la verdad de una manera razonable, de modo que incluso quienes se oponen a ella perciban su autenticidad y no tengan argumentos para contradecirla .
También debemos guiar a otras personas tal como Gamaliel instruyó a Pablo. Él dotó a Pablo de los conocimientos de la ley que le permitieron enseñar las verdades del Antiguo Testamento a la luz de Jesucristo.