Home / Preguntas Frecuentes / Miscellaneous / ¿Qué dice la Biblia acerca del casamiento interracial?

¿Qué dice la Biblia sobre los matrimonios interraciales?

El color de la piel en la Biblia

En primer lugar, es muy importante establecer que la Biblia dice muy poco sobre el color de la piel y parece no darle mucha importancia a las diferencias de tonalidades de piel. La Biblia menciona con mucho más frecuencia el lugar de origen de una persona o su clan o grupo étnico en lugar de centrarse en su raza.

El color de la piel rara vez se menciona en la Biblia. Incluso cuando Jeremías escribe, “¿Podrá el etíope cambiar de piel y el leopardo sus manchas?” (Jeremías 13:23), no especefica el color de la piel del etíope. Deja al lector descifrarlo por sí mismo, basándose en sus conocimientos previos. Además, este versículo tampoco incluye ninguna comparación con otros tonos de piel. Solo se menciona la idea de que el etíope no puede cambiar el color de su piel. El punto sobresaliente de este pasaje es comparar las cosas que los seres humanos no pueden cambiar. Así como que un ser humano no puede cambiar el color de su piel ni un leopardo sus marcas, tampoco una persona acostumbrada a hacer el mal podrá de repente comenzar a hacer lo correcto. “…Así tampoco ustedes podrán hacer el bien, estando habituados a hacer el mal (Jeremías 13:23).

La Biblia menciona a varias personas con tez oscura. Sin embargo, no lo sabemos porque la Biblia mencione explícitamente su color de piel, sino por su lugar de origen. Simón de Cirene (ubicado en el norte de África, actual Libia) quien cargó la cruz de Jesús, es mencionado por su acto de servicio a Cristo en su momento de necesidad, no por el color de su piel (Mateo 27:32; Marcos 15:21; Lucas 23:26).

Ebed-Melec el etíope, un eunuco de la casa del rey, es otro ejemplo de una persona en la Biblia que no es mencionada por el color de su piel, sino por su acto de misericordia hacia el profeta Jeremías. Con valentía, se presentó ante el rey Sedequías y le pidió permiso para sacar al profeta del pozo de lodo. No solo se le concedió el permiso, sino que también se aseguró de que la salida de Jeremías del pozo fuera lo más cómoda posible. (Lea la historia en Jeremías 38).

El eunuco etíope, tesorero de la reina Candace de Etiopía, es presentado como un ávido estudiante de las Sagradas Escrituras y candidato a la conversión y el bautismo (Hechos 8:26-40). Es posible que incluso haya sido fundamental a la conversión al cristianismo de muchas figuras clave de su país. Sin embargo, la Biblia nunca menciona el color de su piel.

Otro punto clave a tener en cuenta es que, aunque los Israelitas pudieron haber tenido un tono de piel más claro que los etíopes, de ninguna manera tenían la piel blanca. La mayoría de los habitantes de la región Medio Oriente poseían (y aún poseen hoy en día) una piel de una variedad de tonalidades vibrantes de marrón, oliva, canela y bronce, dependiendo de la composición genética de sus ancestros. Sin embargo, los escritores bíblicos no dedican tiempo a examinar estas variaciones.

¿A qué grupo perteneces?

Por otro lado, los escritores bíblicos dedican bastante tiempo a clasificar a las personas por grupos étnicos. La pertenencia a un determinado grupo parecía ser una cuestión de suma importancia para las personas que vivían en tiempos bíblicos. Para estas personas, la comunidad a la que pertenecían era de mayor importancia que el color de la piel. El Antiguo Testamento contiene muchas comparaciones entre los Israelitas y todos los diversos pueblos étnicos que los rodeaban: los cananeos, los hititas, los amonitas, los moabitas, los jebuseos y los ferezeos, por nombrar solo algunos. La Biblia también hace muchas comparaciónes entre los Israelitas y las naciones conquistadoras que los atormentaban: los babilónicos, los asirios, los persas, y los egipcios. Y en el Nuevo Testamento, los judíos de la época de Jesús fueron comparados con los samaritanos, los tirios, los siro-fenicios, los griegos y los romanos. En la Biblia, a menudo estos grupos se presentaban no como diferentes de Israel por su raza, sino por su religión.

Prohibiciones bíblicas sobre los matrimonios mixtos

Dios recordaba constantemente al pueblo de Israel que no se mezclara con los dioses paganos de los pueblos que los rodeaban. A menudo esto incluía también la prohibición de matrimonio con esas naciones, no para preservar la pureza racial, pero para mantener la pureza religiosa en la adoración al único Dios verdadero. En Deuteronomio 7:1-6 Dios les dice a los Israelitas que no se casen con los habitantes de la tierra de Canaán “porque harán que tus hijos dejen de seguirme, para seguir y servir a dioses ajenos” (versículo 6). Una vez más, esto no se debía a que estos extranjeros fueran de una raza diferente, ni a que fueran intrínsecamente malos, sino a que estas personas en particular alejarían a los Israelitas de Dios.

Pablo reconoce esta idea en 2 de Corintios 6:14, donde dice, “No se unan con los incrédulos en un yugo desigual. Pues ¿qué tiene en común la justicia con la injusticia? ¿O qué relación puede haber entre la luz y las tinieblas?” (RCV). La Biblia advierte muy claramente contra el matrimonio entre personas con diferentes creencias. Hacerlo solo conducirá a la angustia y la miseria. En muchos casos, el cónyuge creyente puede incluso perder su salvación al ceder ante las exigencias del no creyente. Por esta razón, y muchas más, la Biblia claramente desaconseja el matrimonio entre creyentes y no creyentes, pero no entre personas de diferentes razas.

Ejemplos de matrimonios interraciales en la Biblia

Debido a que la Biblia no menciona los tonos de piel, encontramos muy pocos ejemplos de matrimonios interraciales en la Biblia. Uno de los más destacados es el matrimonio de Moisés y Séfora. La esposa de Moisés, Séfora pertenecía a un grupo étnico distinto al de Moisés. Ella era madianita o cusita, lo cual significaba que su piel probablemente lucía un tono más oscuro que el de Moisés. Pero, de nuevo, es importante recordar que el tono de piel de Moisés también era una variación del color marrón. Séfora demostró ser una compañera y una ayuda muy importante para Moisés. Su papel en la liberación de Israel fue clave. Literalmente le salvo la vida a Moisés en su camino a Egipto para librar a los Israelitas de la esclavitud (Éxodo 4:14-16). En otro acontecimiento, Dios castigó a los hermanos de Moisés, Aarón y a Miriam, por criticar su matrimonio con Séfora. (Números 12:1-15). En este caso, Dios defiende la decisión de Moisés de mantener su relación matrimonial con Séfora.

En el Cantar de los Cantares, la sulamita, esposa de Salomón, es otro ejemplo famoso de matrimonio interracial. Ella dice: “Yo soy una morena hermosa. morena soy, como las tiendas de Cedar; morena soy, como las cortinas de Salomón” (Cantar de los Cantares 1:5). También dice: “No se fijen en mi piel morena; es que el sol posó en mí su mirada” (versículo 6). Sin embargo, la diferencia en el color de su piel no parece afectar el amor de Salomón por ella, como se detalla en los poemas de amor que componen el Cantar de los Cantares. Tampoco el libro en su totalidad expresa desaprobación del matrimonio por parte de Dios. Al contrario, Dios aprueba el matrimonio (5:1).

Otros ejemplos de Israelitas que se casaron con extranjeros son el matrimonio de Rut con Booz y el de Rahab con Salmón. Ambas mujeres extranjeras fueron incorporaradas en el árbol genealógico del futuro Mesías. Sin embargo, es importante señalar que no sabemos nada sobre el color de su piel. Solo conocemos su lugar de origen y su origen étnico.

Consideraciones sobre el matrimonio interracial

La Biblia deja claro que cuando ambas personas en una relación son creyentes (un yugo igual), el matrimonio interracial no es incorrecto. Sin embargo, una pareja cristiana que contempla el matrimonio debe considerar cuidadosamente y con mucha oración el impacto que su matrimonio tendrá en su contexto cultural. Todos los seres humanos tenemos prejuicios que, a menos guiados por el Espíritu Santo, pueden ser perjudiciales. Cualquier matrimonio interracial puede verse afectado negativamente por los prejuicios raciales de nuestra sociedad. Pueden provocar una experiencia desagradable, o incluso devastador, para el matrimonio. Debido a los prejuicios externos contra relaciones interraciales, existen contextos culturales en los que un matrimonio interracial introduce obstáculos importantes contra la aceptación del matrimonio o de los hijos del matrimonio. Una pareja cristiana que se ama puede adaptarse bien a estos retos, superando los prejuicios raciales de quienes los rodean. Sin embargo, es precisamente debido a estos prejuicios que una pareja debe preguntarse, antes de casarse, qué impacto podría tener su matrimonio en sus relaciones familiares, en sus futuros hijos y en la sociedad en la que vive. Sobre todo, la pareja cristiana debe orar pidiendo discernimiento del Espíritu Santo y la guía de Dios al tomar su decisión.

En cualquier caso, es importante recordar que la cultura nunca debe prevalecer sobre los principios bíblicos. La Biblia no condena el matrimonio interracial. Al contrario, Dios bendice este tipo de relaciones cuando dos creyentes en Cristo se unen. Colosenses 3:11 deja muy claro que, desde la perspectiva de Dios, todos somos uno en Cristo. “En esta vida nueva no importa si uno es judío o gentil, si está o no circuncidado, si es inculto, incivilizado, esclavo o libre. Cristo es lo único que importa, y él vive en todos nosotros” (NTV).

Haga una Pregunta Bíblica
Tienes una pregunta Bíblica? Nuestro equipo estará encantado de responder sus preguntas con respuestas basadas en la Biblia.