Home / Preguntas Frecuentes / Marriage and Family / ¿Qué dice la Biblia sobre el matrimonio?

¿Qué dice la Biblia sobre el matrimonio?

La Biblia dice que Dios ofició el primer matrimonio en el sexto día de la semana de la creación.

“Creó, pues, Dios al hombre a su imagen… hombre y mujer los creó. Dios los bendijo y les dijo: ‘Sean fecundos y multiplíquense. Llenen la tierra…’” (Génesis 1:27, 28).

Explorar el contenido del artículo

El primer matrimonio

Es importante señalar que Dios mismo instituyó el primer matrimonio en el jardín del Edén. El matrimonio proviene de Dios. La unión de Adán y Eva ilustra el ideal de Dios para el matrimonio: un hombre y una mujer unidos en un compromiso de por vida, trabajando juntos para formar familias sólidas y piadosas que reflejan a su Creador. Obviamente, los seres humanos no siempre han seguido este ideal, pero el plan de Dios sigue siendo la mejor manera de cultivar un matrimonio fuerte y saludable.

Unión de la pareja

La Biblia continúa diciendo que después de que Dios creó a Eva, “La trajo al hombre. Entonces dijo el hombre: ‘Ahora, esta es hueso de mis huesos y carne de mi carne.’ Por tanto, el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Génesis 2:22-24).

Dios creó al hombre y a la mujer el uno para el otro. Los creó para que fueran una sola entidad a través del matrimonio. Dios creó al hombre y a la mujer para que disfrutaran de una relación exclusiva e íntima y, para que, a través de esa relación cuidaran la tierra y bendijeran a los demás (Génesis 1:28).

Los 10 versículos bíblicos más destacados sobre el matrimonio

Wedding flower bouquet

La Biblia tiene mucho que decir sobre el matrimonio. Veamos una lista de algunos de los versículos bíblicos más importantes sobre el matrimonio.

1) Marcos 10:6-9 = Dios institucionó el matrimonio y le da su bendición especial. (Considera también Génesis 1:27, 28; Génesis 2:28-24; Hebreos 13:4.)

2) Génesis 2:18 = Dios creó a los seres humanos con una necesidad y un deseo innatos del estrecho vínculo que proporciona el matrimonio. (Considera también Eclesiastés 4:9-11.)

3) Génesis 2:23, 24 = El marido y la mujer “serán una sola carne” en el vínculo matrimonial. (Considera también Mateo 19:5, 6.)

4) Eclesiastés 9:9 = El matrimonio es un compromiso para toda la vida. (Considera también Proverbios 5:18.)

5) Efesios 5:28, 33 = El esposo y la esposa deben amarse y respetarse mutuamente. (Considera también Efesios 5:25.)

6) 2 Corinthians 6:14 = Los esposos deben estar unidos por una similitud de creencias, metas y objetivos. (Considera también Deuteronomio 7:3, 4; Génesis 24:3, 4.)

7) Éxodo 20:17 = Los esposos deben ser fieles el uno al otro en el matrimonio (Considera también Levítico 18:20, Hebreos 13:4.)

8) Mateo 5:32 = El adulterio es una de las únicas razones bíblicas aceptables para el divorcio. (Considera también Marcos 10:5-9.)

9) Isaías 62:5 = Un matrimonio ideal refleja la relación de amor que Dios tiene con su pueblo. (Considera también Isaías 54:5; Efesios 5:25.)

10) Proverbios 31:10 = Una relación matrimonial fuerte es una cosa preciosa. (Considera también Proverbios 18:22; Cantares 3:4; 8:6, 7.)

Lo que dice la Biblia sobre el matrimonio

1) Dios instituyó el matrimonio y lo bendijo

Wedding couple cutting cake

“Honroso es para todos el matrimonio, y pura la relación conyugal” (Hebreos 13:4). Ya hemos visto que Dios celebró la primera boda al final de la semana de la creación y bendijo la nueva pareja (Génesis 1:27, 28). El matrimonio es una institución que Dios mismo estableció y bendijo. Esto es importante, porque nos indica que el matrimonio es algo bueno. Es una de las bendiciones que Dios nos ha ortogado desde el principio.

La Biblia lo dice así: “Pero desde el principio de la creación, Dios los hizo hombre y mujer. Por esta causa el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer… Por tanto, lo que Dios ha unido no lo separe el hombre” (Mark 10:6-9).

2) Un vínculo estrecho en el matrimonio

“Dijo además el SEÑOR Dios: ‘No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda idónea’” (Génesis 2:18). Después de cada uno de los seis días de la semana de creación, Dios revisó lo que había hecho y vio que era bueno. Pero esa primera semana en el Edén, ¡había una cosa que no era buena! Todos los animales que Dios había creado existían en parejas, hembra y macho. ¡Pero no hubo hembra para Adán! Entonces fue que Dios creó a Eva e inicio el primer matrimonio (Génesis 2:21-24). Solo después de crear a Adán y Eva e instituir su unión matrimonial, Dios revisó todo lo que había hecho y dice que “era bueno en gran manera” (Génesis 1:31).

Dios creó a los hombres y las mujeres para que se complementan mutuamente, física, mental y socialmente. Infundió en nuestro ser el deseo de la compañía de un esposo o una esposa. Les ortorga la capacidad de ayudarse el uno al otro. “Mejor dos que uno solo, pues tienen mejor recompensa por su trabajo. Porque si caen, el uno levantará a su compañero. Pero, ¡ay del que cae cuando no hay otro que lo levante! También si dos duermen juntos se abrigarán mutuamente. Pero, ¿cómo se abrigará uno solo?” (Eclesiastés 4:9-11).

3) El esposo y la esposa serán una sola carne

“La trajo al hombre. Entonces dijo el hombre: ‘Ahora, esta es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta será llamada ‘mujer’, porque fue tomada del hombre.’ Por tanto, el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Génesis 2:22-24).

Cuando Dios une a un hombre y una mujer, se trata de una unión tan estrecha que ninguna otra relación terrenal puede compararse. Deben aferrarse el uno al otro en un vínculo permanente y experimentar el convertirse en una sola carne mencionado en Génesis 2:24. Indudablemente, un significado claro y bíblico de ser una sola carne es a través del don, bendecido por Dios, de la intimidad sexual. Pero convertirse en una sola carne es mucho más que eso. Implica también un crecimiento en metas y aspiraciones comunes y el desarrollo de la confianza mutua, la lealtad, la devoción, y el compañerismo. Llegar a ser una sola carne es un proceso que dura toda la vida y que consiste en cultivar la intimidad mutua dentro de la relación matrimonial.

Pero cultivar la intimidad con nuestro cónyuge también debería ayudarnos a cultivar la intimidad con Dios, el Creador de la relación. Él nos dio la relación matrimonial para que comprendiéramos la relación que Él desea tener con cada uno de nosotros.

4) El matrimonio: un compromiso de por vida

“Goza de la vida, con la mujer que amas, todos los días de tu … vida” (Eclesiastés 9:9). El matrimonio, tal como Dios lo concibió, es un compromiso para toda la vida, tanto en los buenos como en los malos momentos.

“Por tanto, el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Génesis 2:24).

La palabra hebrea traducida como “unirá” en este versículo también abarca otros matices de significado. El mismo verbo se utiliza en otras partes de la Biblia como “aferrarse, escindirse, mantenerse cerca o mantenerse firme”. Esta palabra también se utiliza con frecuencia en el Antiguo Testamento para describir la manera en que el pueblo de Dios debe aferrarse a Él permanentemente y mantenerse fiel a su ley y sus estatutos, permaneciendo fieles a Él así como Él es fiel a ellos. En el contexto de Génesis 2:24, esta palabra estipula que los esposos y lasc esposas deben aferrarse el uno al otro permanentemente en un vínculo tan estrecho que nada pueda interponerse entre ellos.

5) Amor y respeto en el matrimonio

“Así también los esposos deben amar a sus esposas como a su propio cuerpo… Cada uno de ustedes ame también a su esposa como a sí mismo; y ustedes, las esposas, honren a sus esposos” (Efesios 5:28, 33). Sin amor y respeto mutuo de parte del esposo y la esposa, un matrimonio no puede durar. Pablo dice que los maridos deben amar a sus esposas, ¡así como Cristo ama a la iglesia! (Efesios 5:25). Y, por si fuera poco, ¡sigue dando el sacrificio que Cristo hizo en la cruz como ejemplo a seguir para los maridos! Este es el tipo de amor abnegado que debe existir en un matrimonio.

6) Similitud de creencias, metas y objetivos

Couple on sofa

No se unan con los incrédulos en un yugo desigual. Pues ¿qué tiene en común la justicia con la injusticia? ¿O qué relación puede haber entre la luz y las tinieblas?” (2 Corintios 6:14). El matrimonio es la unión de dos vidas en “un sola carne.” Esto no significa que los esposos deban pensar y sentir exactamente igual en todo. El matrimonio no anula la individualidad.

Sin embargo, las diferencias en las creencias religiosas constituyen un obstáculo casi insuperable para un matrimonio exitoso. Estas diferencias en creencias generan otros desacuerdos que pueden afectar negativamente al matrimonio. Un de los más importantes es la decisión sobre en qué religión o sistema de creencias se educará a los hijos. Este puede convertirse en un punto de conflicto muy difícil.

Dios anhela obrar a través del matrimonio para revelar más de sí mismo a ambos cónyuges. Sin embargo, no puede hacerlo si un uno de ellos ni siquiera cree que Dios existe o si cree cosas falsas sobre Él. Pablo tenía razón cuando dijo, “No se unan con los incrédulos en un yugo desigual.” Dios desea salvarnos del sufrimiento innecesario. Pero, lo que es aún más importante, Él desea que experimentemos el amor verdadero y la aceptación a través de un matrimonio que lo incluya a Él.

7) Fiel en el matrimonio

No codiciarás la mujer de tu prójimo (Éxodo 20:17). La infidelidad es devastadora para un matrimonio, incluso para quienes tienen pocas o ninguna creencia religiosa. La infidelidad puede manifestarse de diversas formas, incluyendo la infidelidad emocional y la sexual. En cualquier caso, la infidelidad rompe la confianza entre los cónyuges y conlleva consecuencias negativas como la separación, el divorcio, la depresión, y la baja autoestima. También puede dificultar el mantenimiento de las relaciones actuales y futuras. Sin embargo, incluso en casos de infidelidad, Dios puede ofrecer perdón y sanación para restaura relaciones rotas.

8) El divorcio

“‘Por esto el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán un solo ser.’ Así que ya no son dos, sino un solo ser. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe nadie” (Mateo 19:5-6). Cuando los fariseos oyeron a Jesús decir esto, le preguntaron por qué Moisés había permitido que el pueblo de Israel se divorciara. Jesús respondió, “Moisés les permitió hacerlo porque ustedes tienen muy duro el corazón, pero al principio no fue así” (versículo 8). El divorcio nunca formó parte del plan original de Dios para la raza humana. ¡Él no quiere que nadie se divorcie, jamás! Sin embargo, Dios sabía que, como seres humanos pecadores, experimentaríamos problemas en nuestras relaciones, algunos de ellos irreconciliables. Sabía que necesitaríamos algunas pautas para el divorcio y la gracia para sobrellevar nuestras relaciones imperfectas.

Pautas bíblicas para el divorcio

Jesús dijo, “Pero yo les digo que el que se divorcia de su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere, y el que se casa con la divorciada, comete adulterio” (Mateo 5:32). Esta idea surge del principio de que la fidelidad en el matrimonio es vital. La declaración de Jesús es bastante compleja. No es fácil saber cómo aplicarla en el mundo disfuncional en el que vivimos hoy. ¿Qué ocurre en los casos de abuso físico o mental, el abandono, o encarcelamiento prolongado por deleites criminales? O ¿qué sucede con la adicción a las drogas, a la pornografía o al alcohol? Estas son situaciones complejas que no se consideran infidelidad sexual, pero que aun así pueden hacer que el matrimonio sea insostenible.

El apóstol Pablo parece permitir la separación permanente cuando se produce el abandono por parte del cónyuge incrédulo (1 Corintios 7:15) y Moisés permitió el divorcio por la dureza de corazón del pueblo Israelita (Mark 10:5), pero estas acciones nunca fueron el ideal de Dios para el matrimonio (Mateo 19:8).

“Porque el Señor y Dios de Israel, el Señor de los ejércitos, claramente ha dicho que aborrece el divorcio” (Malaquías 2:16, RVC). Dios odia al divorcio y todas las repercusiones que perjudican a las personas involucradas. Ya hemos mencionado anteriormente de los efectos de la infidelidad y la separación en los individuos, pero ni siquiera hemos mencionado las implicaciones de la separación y el divorcio en otras relaciones. Cuando ocurre un divorcio, todos los familiares de la pareja siente las consecuencias. Afecta tanto a la familia extensa de la esposa como la del esposo. El divorcio a menudo rompe las relaciones entre las dos familias extensas. Incluso las amistades pueden verse afectadas, ya que los amigos que antes se llevaban bien con la pareja, ahora tienen que elegir entre los dos.

Pero, sin duda, las consecuencias más significativas y duraderas del divorcio recaen sobre los hijos. Muchos hijos de padres divorciados sufren numerosas consecuencias a corto y largo plazo, incluyendo sentimientos de culpa por la ruptura de la relación entre sus padres. Este trauma resulta ser tan profunda que puede afectar todas las relaciones que tenga el niño en el futuro, dificultando que experimente éxito en sus relaciones y amistades. Los hijos de padres divorciados también tienen menos habilidad para afrontar situaciones sociales, más probabilidad de experimentar dificultades de salud mental, y un riesgo elevado de abuso de sustancias. Todas estas consecuencias pueden afectarlos negativamente durante el resto de sus vidas.

Dios no desea ninguno de estos resultados para nosotros ni para nuestras familias. Él quiere que seamos perfectamente felices para siempre. Pero, en este mundo de pecado, suceden muchas cosas tristes que borran la alegría verdadera que Dios había planeado para nosotros. A veces dejar a un matrimonio disfuncional es necesario. A veces, una relación nueva puede ser bendecida por Dios.

Pero a menudo el divorcio y todas sus consecuencias negativas pueden evitarse si el marido y la mujer se esfuerzan por restaurar su relación deteriorada mediante terapia de pareja, el consejo de personas de confianza y, simplemente, escuchándose mutuamente. Muchas personas divorciadas afirman que, de haber conocido las consecuencias, nunca habrían considerado el divorcio como una opción. Desean haber hecho mayor esfuerzo por salvar su matrimonio.

Dios es el Restaurador (Salmo 80:3). Así como Dios, el esposo de Israel, siempre la aceptó de nuevo cuando ella se arrepentía, así también Dios puede crear algo nuevo y hermoso de las relaciones rotas. Su perdón puede cubrir nuestros errores y restauranos por completo. Su gracia es suficiente incluso para esto.

9) El matrimonio refleja la relación de Dios con su pueblo

“Como el novio se regocija por su novia, así se regocijará tu Dios por ti” (Isaías 62:5). A lo largo de la Biblia, Dios se presenta a sí mismo como el esposo de su pueblo (Isaías 54:5). Su iglesia es su novia, a quien ama y atesora (Efesios 5:25-27). El matrimonio es la relación más cercana e íntima que podemos experimentar en esta tierra, y Dios la usa para ilustrar la relación íntima que quiere tener contigo y conmigo.

10) El matrimonio es precioso

“Las poderosas aguas no pueden apagar el amor ni lo pueden anegar los ríos. Si el hombre diera todas las riquezas de su casa para comprar el amor, de cierto lo despreciarían” (Cantares 8:7). (Considera también Cantares 3:4; 8:6) El matrimonio es un vínculo muy especial que Dios instituyó y bendijo. Él desea que los seres humanos experimenten una pequeña muestra de su amor por nosotros a través de esta relación terrenal.

Las características de un buen esposo o esposa

Old couple in fruit orchard

Proverbios capítulo 31 se ha llamado la descripción de “La esposa ideal”. Es cierto que el capítulo se centra en la esposa. Pero en realidad, las cualidades ideales dadas en este capítulo se aplican igualmente tanto al esposo como a la esposa.

Entonces ¿cómo define la Biblia a una buena esposa (o esposo)? Aquí tienes una lista de características basadas en Proverbios capítulo 31. Busca los versículos y comprueba por ti mismo cómo se describen. ¿Puedes encontrar otras cualidades en este capítulo que no estén en esta lista?

  • Confiable (versículo 11)
  • Una actitud positiva que saca lo mejor de su cónyuge (versículo 12)
  • Muy trabajador(a) (versículo 13)
  • Provee por las necesidades de la familia (versículo 15)
  • Ahorrativo(a) (versículo 16)
  • Compasivo(a) y consciente de las necesidades de otras personas (versículo 20)
  • Es un crédito a favor del cónyuge en la comunidad (versículo 23)
  • Amable(a) y bondadoso(a) (versículo 26)
  • Amado(a) y respetado(a) por los hijos y por el cónyuge (versículo 28)
  • Tiene buena reputación en la comunidad (versículo 31)

Ejemplos bíblicos del matrimonio

Wedding couple

Una de las maneras en que la Biblia enseña es a través de historias y ejemplos (1 Corintios 10:11). En el ámbito de matrimonio, la Biblia nos ofrece ejemplos de matrimonios tanto buenos como malos.

Rut y Booz

Para un ejemplo de un buen matrimonio, leamos la historia de Rut y Booz. La encontramos en el libro pequeño de Rut en el Antiguo Testamento. Solo abarca cuatro capítulos. Mientras lees la historia de cómo se conocieron y decidieron casarse, busca los elementos que hicieron de su matrimonio un éxito y una unión que Dios pudo bendecir. Rut y Booz vivieron en una época y cultura muy diferentes a las nuestras, por lo que algunos de los detalles pueden parecernos extraños. Pero los principios de un buen matrimonio son atemporales. Algunos son:

1) Rut era una mujer muy trabajadora. Inmediatamente se ofreció como trabajadora del campo para conseguir comida para ella y para su suegra, Noemí. Al desempeñar sus tareas cotidianas para ganarse el sustento, terminó encontrando la salvación para la familia de Noemí y una relación amorosa para sí misma.

2) Rut aceptó el consejo de una persona de confianza. Escuchó la información que Noemí le dio sobre quién era Booz y cómo encajaba en la historia de su familia. Rut también siguió las recomendaciones de su suegra sobre cómo debía relacionares con Booz. En asuntos de relaciones personales, siempre es importante contar con buenos consejos de personas de confianza. Esto ayuda a evitar decisiones precipitadas de las que podríamos arrepentirnos toda la vida.

3) Rut no eligió un esposo basándose en una fantasía momentánea (Rut 3:10). En cambio, eligió como esposo a un hombre que demostró ser respetuoso y atento.

4) Booz era un hombre maduro y emocionalmente preparado para el matrimonio. En esta historia, se mostró ser sabio, intuitivo, industrioso, eficiente, respetuoso y cariñoso. Se fijó en Rut de inmediato y averiguó todo lo que pudo sobre ella. Luego, comenzó a protegerla sin demora, pidiéndo a sus sirvientes que la trataren con amabilidad. Habló con ella y la hizo sentir cómoda. También estaba al tanto de las noticias locales, ya que supo de inmediato quien era ella y la felicitó por su devoción y cuidado hacia su suegra, Noemí. Además, hizo todo lo posible para cumplir con los requisitos de redención de esa cultura. No perdió el tiempo, sino que rápida e astutamente obtuvo el derecho a casarse con Rut.

5) Tanto Rut como Booz habían elegido conscientemente a Yahvé como su Dios y habían decidido vivir según los principios que Él había establecido para su pubeblo. Rut renunció a su pueblo moabita, a su cultura y a sus dioses paganos para seguir a Noemí y el Dios de los judíos. En consonancia con esa elección, también eligió casarse con un hombre que, al igual que ella, seguía y adoraba a Yahvé. Booz demostró, con sus acciones y sus palabras (Rut 2:12), que era un hombre de Dios. En un matrimonio exitoso, es fundamental que ambos cónyuges compartan el mismo sistema de creencias. Dadas las dificultades que a menudo presenta el matrimonio al unir a dos seres humanos con personalidades difrentes, las diferencias de creencias solo complican aún más el mantenimiento de la relación. Además, quienes deciden incluir a Dios en su relación disfrutan del beneficio adicional de su cuidado, guía y protección, lo que conduce a una relación más duradera y significativa.

Sansón

Como ejemplo de un matrimonio desastroso, un matrimonio realmente terrible, lee la historia de Sansón y su esposa filistea (Jueces 14 & 15). La historia del matrimonio de Sansón parece casi una antítesis de la historia de Rut y Booz. Sansón toma algunas decisiones muy desacertadas que rápidamente conducen su matrimonio a un final trágico.

1) En primer lugar, la elección de esposa de Sansón se basó en un capricho. Solo vio a alguien que le gustaba y decidió que la quería. No investigó su familia ni su origen. Simplemente se lanzó.

2) En segundo lugar, Sansón eligió no escuchar los consejos de los consejeros más confiables: sus padres. A pesar de los consejos de sus padres piadosos que intentaron disuadirlo de esta decisión precipitada, Sansón insistió en seguir adelante con el matrimonio.

3) Sansón demostró no estar emocionalmente preparado para el matrimonio. Eligió no intentar controlar su enojo y mostró un temperamento muy violento que a menudo lo llevaba a asesinar personas, a veces a muchas personas, por motivos insignificantes. A lo largo de su historia, Sansón constantemente optó por desviarse del plan que Dios tenía para su vida como juez del pueblo de Dios.

4) Pero lo más importante es que Sansón eligió a alguien ajeno a su fe en Dios y a sus creencias judías. Nunca podría servir a Dios de todo corazón y estar casado con una esposa filistea al mismo tiempo. Por el contrario, una esposa filistea nunca le seria de ayuda en su misión de servir al verdadero Dios, Yahvé, ni para ser un juez eficaz del pueblo de Dios.

Conclusión

Para concluir, la Biblia dice que el matrimonio es una bendición que Dios nos otorga para enriquecer y dar mayor sentido a nuestras vidas. Afirma que un buen matrimonio no solo nos acerca a nuestro cónyuge, sino que también puede acercarnos a Dios. De hecho, la relación matrimonial nos ha sido dada para ayudarnos a comprender mejor nuestra relación con Dios. Jesús dice que somos su novia. En Efesios 5:32, justo después de decir que un hombre debe dejar a su padre y a su madre y unirse a su esposa, y los dos serán una sola carne, Pablo dice, “Grande es este misterio, pero lo digo respecto de Cristo y de la iglesia.” Como su novia, podemos estar unidos con Cristo en una relación tan cercana e íntima como la de un matrimonio. De hecho, el Antiguo Testamento está lleno de referencias al pueblo de Dios como su verdadera novia y verdadera esposa (Isaías 54:5). El libro de Apocalipsis deja especialmente claro que Jesús se está preparando para casarse con su esposa, la iglesia. “Gocémonos, alegrémonos y démosle gloria, porque han llegado las bodas del Cordero, y su novia se ha preparado” (Apocalipsis 19:7). Jesús incluso le da la ropa para vestirse, un regalo de su justicia. “Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, resplandeciente y limpio” (Apocalipsis 19:8). Y se pronuncia una bendición especial sobre los que asisten al banquete de las bodas. “Bienaventurados los que han sido llamados a la cena de las bodas del Cordero (Apocalipsis 19:9). ¿Y tú? ¿Aceptarás la invitación al banquete de bodas del Cordero?

Haga una Pregunta Bíblica
Tienes una pregunta Bíblica? Nuestro equipo estará encantado de responder sus preguntas con respuestas basadas en la Biblia.