La Biblia describe el deseño perfecto de Dios para la sexualidad humana en el comienzo de este mundo, en la creación. “Y Dios creó al hombre a su imagen. Lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó. Y los bendijo…” (Génesis 1:27-28, RVC). Dios creó dos géneros, luego los unió en matrimonio y los bendijo. Dios esperaba que su unión sea heterosexual, igualitaria, permanente y exclusiva. “Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán un solo ser” (Génesis 2:24, RVC). Su unión debía incluir tanto la intimidad emocional como la intimidad física. “Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban” (Génesis 2:25, RVR1960). El hombre y su esposa eran completamente leales el uno al otro, y se sentían cómodos entre sí, tanto en el sentido emocional como físico. Este era el deseño perfecto de Dios para la sexualidad humana.
Pero desde aquel entonces, Satanás ha intentado pervertir este deseño de todas las formas posibles. Una de ellas es a través de la práctica de la homosexualidad. La práctica de la homosexualidad no es algo nuevo. El apóstol Pablo escribió de personas que estaban decididas continuar la distorsión que Satanás había introducido en el deseño de Dios para la sexualidad humana.
"Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas. Hasta sus mujeres cambiaron las relaciones naturales por las que van en contra de la naturaleza. De la misma manera, los hombres dejaron las relaciones naturales con las mujeres y se encendieron en su lascivia unos con otros. Cometieron hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibieron en sí mismos la retribución que merecía su perversión" (Romanos 1:26-27).
La Biblia deja muy claro que practicar la homosexualidad es pecado. "No te echarás con varón como con mujer; es abominación" (Levítico 18:22, RVR1960). Muchos eruditos han intentado interpretar la Biblia de maneras que permitan la homosexualidad; sin embargo, nadie puede estudiar el texto original de la Biblia y encontrar otra cosas que no sea Dios afirmando que Él no desea esto para su pueblo. Dios quiere algo mejor para sus hijos amados. Él desea para ellos una plenitud sexual como la que les concedió a Adán y Eva en el principio.
Sin embargo, es importante señalar que la Biblia no condena a una persona por sentir atracción hacia el mismo sexo. La atracción hacia personas del mismo sexo puede manifestarse de forma inesperada en la vida de una persona o surgir como consecuencia de traumas pasadas que haya sufrido. Lamentablemente, este artículo no dispone de espacio suficiente para profundizar en los orígenes de la atracción hacia personas del mismo sexo. Basta con señalar que esas atracciones son el resultado de vivir en este mundo pecaminoso y que no pueden conducir a las relaciones que Dios desea para sus hijos amados. La Biblia muestra claramente que los comportamientos homosexuales van en contra del plan original de Dios para las relaciones humanas. Dios sabe que cualquier relación fuera de su plan solo traerá tragedia y dolor a sus hijos. Por eso Él quiere algo mejor para sus hijos amados. Dios anhela que sus hijos disfruten de relaciones armoniosas y amorosas que duren toda la vida y muestran al mundo un ejemplo del increíble amor de Dios.
Incluso algunos “cristianos” pueden afirmar que la homosexualidad es el peor pecado posible, pero la Biblia dice que todo pecado lleva a la muerte. No hay ningún pecado que merezca más culpa que otro. “Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor” (Romanos 6:23).
Cualquier pecado nos separa de Dios. Los profetas del Antiguo Testamento advertían constantemente al pueblo de Dios que se mantuviera alejado de la idolatría y los pecados sexuales. Incluso el orgullo, la avaricia, la pereza y el descuido de los necesitados bastan para separarnos de Dios. La ciudad de Sodoma fue destruida, como es bien sabido, por sus pecados de inmoralidad, incluida la homosexualidad, sin embargo el profeta Ezequiel deja muy claro que Sodoma también cometió otros pecados. “He aquí que esta fue la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, saciedad de pan, y abundancia de ociosidad tuvieron ella y sus hijas; y no fortaleció la mano del afligido y del menesteroso” (Ezequiel 16:49, RVR1960).
Sin embargo, la Biblia señala los pecados sexuales como especialmente ofensivos para la persona que los comete. “Huyan de la inmoralidad sexual. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, ocurre fuera del cuerpo; pero el que comete inmoralidad sexual peca contra su propio cuerpo. ¿Acaso ignoran que el cuerpo de ustedes es templo del Espíritu Santo, que está en ustedes, y que recibieron de parte de Dios, y que ustedes no son dueños de sí mismos? Porque ustedes han sido comprados; el precio de ustedes ya ha sido pagado. Por lo tanto, den gloria a Dios en su cuerpo y en su espíritu, los cuales son de Dios” (1 Corintios 6:18-20).
Pero, aun así, Dios no hace distinciones. Llama a TODO pecador al arrepentimiento. “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9). Jesús promete a todos los pecadores restauración completa en Él.
Dios pide un cambio de corazón y un cambio de comportamiento. Pablo habla del precio que hay que pagar por seguir los propios deseos, ¡pero luego ofrece una esperanza increíble!
“¿Acaso no saben que los injustos no heredarán el reino de Dios? No se equivoquen: ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se acuestan con hombres, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los malhablados, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y eso eran algunos de ustedes, pero ya han sido lavados, ya han sido santificados, ya han sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios” (1 Corintios 6:9-11).
Dios ofrece perdón, renovación y restauración. ¡Te ofrece una vida completamente nueva en Él! Dios sabe que algún día podrás mirar atrás, a tu vida pasada, y ver cómo solías ser y cómo, por la gracia de Dios, ahora eres completamente diferente. ¡Jesús puede obrar ese cambio en tu vida!
Dios brinda ayuda a aquellos que desean sinceramente resistir la tentación y ser más que vencedores en Él. “A ustedes no les ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero Dios es fiel y no permitirá que ustedes sean sometidos a una prueba más allá de lo que puedan resistir, sino que junto con la prueba les dará la salida, para que puedan sobrellevarla” (1 Corintios 10:13).
El alma más débil y afligida puede vivir y hallar esperanza y suficiencia en Dios. “No hará pedazos la caña quebrada, ni apagará la mecha humeante. Traerá la justicia por medio de la verdad” (Isaías 42:3, RVC). Por muy débil que te sientas, aunque seas tan frágil como una vela a punto de apagarse, Él puede darte esperanza y devolverte la vida con su poder.
Recuerda el último versículo de 1 Corintios 6, “Y eso eran algunos de ustedes, pero ya han sido lavados, ya han sido santificados, ya han sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios” (1 Corintios 6:11, RVC). Según este versículo, esos pecados ya pertenecen al pasado. Por la sangre de Cristo, las personas que antes cometieron esos pecados, ya han sido lavadas y purificadas por su poder. Dios nos creó y, cuando caímos en el pecado, pagó nuestro rescate con el precio de la muerte de su propio Hijo. Dios sabe lo que podemos llegar a ser si aceptamos su sacrificio por nosotros, si Él nos lava y nos purifica por el poder de su nombre.
1) En primer lugar, reconoce tu pecado.
"Lávame más y más de mi maldad; ¡límpiame de mi pecado! Reconozco que he sido rebelde; ¡mi pecado está siempre ante mis ojos!" (Salmo 51:2-3).
Quizá esta sea la parte más difícil. La cultura actual afirma que puedes elegir tu propia orientación sexual, que es tu derecho hacerlo, y que nadie tiene el derecho de decirte lo contrario. Pero en realidad, nuestra orientación no debería dirigirse hacia el sexo ni hacia ningún tipo de sexualidad, sino más bien hacia el Dios que nos creó. Dios desea que orientemos nuestras vidas hacia Él, confiándole nuestra felicidad futura. Confiar tu futuro sexual a Dios puede ser lo más aterrador que hayas hecho jamás. Pero elegirlo a Él por encima de todo lo demás es también lo más liberador que jamás harás. Conoce la verdad, y la verdad te hará libre (Juan 8:32).
2) En segundo lugar, pide perdón por tus pecados. Es una petición que Jesús siempre responde con un “sí”.
“¡Purifícame con hisopo, y estaré limpio! ¡Lávame, y estaré más blanco que la nieve! ¡Lléname de gozo y alegría, y revivirán estos huesos que has abatido! No te fijes ya en mis pecados; más bien, borra todas mis maldades. Dios mío, ¡crea en mí un corazón limpio! ¡Renueva en mí un espíritu de rectitud! ¡No me despidas de tu presencia, ni quites de mí tu santo espíritu! ¡Devuélveme el gozo de tu salvación! ¡Dame un espíritu dispuesto a obedecerte!” (Salmo 51:7-12, RVC).
3) En tercer lugar, cree que Dios te ha perdonado de verdad y cree que Él hace cargo de tu culpa.
“Dichoso aquél cuyo pecado es perdonado, y cuya maldad queda absuelta. Dichoso aquél a quien el Señor ya no acusa de impiedad, y en el que no hay engaño. Mientras callé, mis huesos envejecieron, pues todo el día me quejaba. De día y de noche me hiciste padecer; mi lozanía se volvió aridez de verano. Te confesé mi pecado; no oculté mi maldad. Me dije: 'Confesaré al Señor mi rebeldía', y tú perdonaste la maldad de mi pecado. Por eso, todos tus fieles orarán a ti mientras puedas ser hallado. Aunque sufran una gran inundación, las aguas no los alcanzarán” (Salmo 32:1-6).
4) En cuarto lugar, ¡cree que Dios tiene un plan para tu vida y que verdaderamente quiere lo mejor para ti!
“Sólo yo sé los planes que tengo para ustedes. Son planes para su bien, y no para su mal, para que tengan un futuro lleno de esperanza” (Jeremías 29:11). Tal vez ahora no logres ver cómo se desarrollará tu futuro, pero Dios tiene planeado para ti un futuro maravilloso, mejor de lo que jamás podrías imaginar. Confía en que, en su tiempo perfecto, Él llevará a cabo su plan para ti. Eso podría significar vivir una vida soltera o puede significar casarte. De cualquier modo, Dios conoce tus necesidades y tus deseos. Él te dará lo que necesitas para vivir una vida feliz y productiva para Él. Confía en que Él te dará algo mejor de lo que jamás podrías haber imaginado para ti mismo.
5) En quinto lugar, cree que Dios te llama a vivir una vida de santidad a través del poder de su nombre y mediante su victoria en la cruz. Jesús no te pide que seas heterosexual u homosexual, sino que te llama a una vida de santidad por medio de su poder.
“Ciertamente la gracia de Dios los ha salvado por medio de la fe. Ésta no nació de ustedes, sino que es un don de Dios; ni es resultado de las obras, para que nadie se vanaglorie” (Efesios 2:8-9). Dios te salva por su gracia. Tú no tienes nada que ver con esa salvación. Jesús completó tu salvación cuando eligió morir por ti en la cruz. Todo lo que tienes que hacer es tener fe en el éxito de lo Él ya hizo.
Sin embargo, el versículo continúa, “Nosotros somos hechura suya; hemos sido creados en Cristo Jesús para realizar buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que vivamos de acuerdo con ellas” (Efesios 2:10). Tú eres la creación especial de Dios, su obra maestra, y Dios tiene planes para tu vida, planes que incluyen vivir una vida victoriosa de santidad, no mediante tu propio poder, sino a través de su poder obrando en ti. Él te da el poder para tener victoria sobre las tentaciones y luchas de esta vida que puedas enfrentar. “¡Pero gracias sean dadas a Dios, de que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo!” (1 Corintios 15:57).
Y gracias a su victoria, tú puedes afirmar “los hechos maravillosos de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Pedro 2:9). Y puedes reconocer que, “En otro tiempo, ustedes eran oscuridad; pero ahora son luz en el Señor. Por tanto, vivan como hijos de luz” (Efesios 5:8).
A continuación hay algunos versículos increíbles sobre la victoria en Jesús! Te animamos a que los busques y los subrayes en tu Biblia, ya sea digital o impresa.
Gálatas 2:20; Gálatas 5:1; Romanos 6:11; Romanos 8:37; 2 Corintios 5:17, 2 Coríntios 12:9; Filipenses 4:13; James 1:12; Hebreos 2:18; 1 Juan 4:4; Apocalipses 12:11.
Lee una breve biografía de Wayne Blakely, quien vivió un estilo de vida abiertamente homosexual hasta que Dios le transmitió su verdad y amor. (Visita: http://knowhislove.org)
Para más información sobre cómo funciona la salvación, consulta: